ONG feministas peruanas, USAID y Fujimori: Una relación estrecha y profunda

“Una mujer se unió a la banda conquistadora de Hernán Cortés, su perfecto conocimiento de las debilidades de Moctezuma y de cómo está estructurado el sistema de control, además de actuar como traductora y consejera; permitió a los castellanos a realizar las alianzas necesarias con los enemigos de los mexicas y lograr someter a mujeres y varones de ese pueblo. Malinche es sinónimo de aquellos que tienen apego a los intereses dominantes y menosprecio a los propios”.

Guillermina de Anta/Perú (víctima de esterilización forzada) con Mathilde Damoisel, directora del documental “Vientre de Mujer”

La relación entre algunas ONG feministas, USAID y Fujimori en el Perú, fue estrecha y profunda, y duró TODO el mandato de ese hoy presidiario.

En 1991 las organizaciones feministas se acercaron a Fujimori a través de una audiencia.  Los dos principales programas “sociales” del Fujimorato: FONCODES y PRONAA, financiados por agencias internacionales en una gran medida, tuvieron a las ONGS como ejecutoras de estudios y proyectos. El Estado se convirtió en un empleador de ONG y sus técnicos.

Desde inicios de los 90, el Fondo de Población de las Naciones Unidas incentivó y financió reuniones (incluyendo viajes y publicaciones) preparatorias para la participación del Perú en las conferencias de El Cairo y Beijing. Para la primera, se instaló la Reunión Andina sobre Población y Desarrollo; cuyas acciones preliminares fueron apoyadas por Fujimori, delegando directamente a la Presidencia del Consejo de Ministros la gestión y su financiamiento. En esa reunión participaban activamente las más conocidas ONG feministas peruanas. Esto promovió la conformación de la tristemente célebre “Mesa Tripartita de Seguimiento de la CIPD” en el Perú, instancia impulsada por las ONG CMP Flora Tristán y Movimiento Manuela Ramos.

Desde inicios de la década del 90 las ONG feministas colaboraron directamente con el congreso (dominado por el Fujimorismo) para generar iniciativas e incluso impulsaron la “Mesa Interpartidaria de la Mujer” en el legislativo, con obvia preponderancia de la bancada oficialista o del Partido Popular Cristiano (grupo conservador de derecha) con Lourdes Flores Nano. Ya la matanza de La Cantuta y la desarticulación de los sindicatos ya se habían consumado.

En la Conferencia de Beijing 95, la delegación peruana estuvo conformada por parlamentarias oficialistas como Martha Chávez y Luz salgado; el propio Fujimori (Único jefe de estado varón en la conferencia) y una amplia delegación de feministas de las ONG Manuela Ramos y CMP Flora Tristán, incluyendo un varón, conspicuo miembro del Partido Unificado Mariateguista, cuyos antiguos miembros hoy se aglutinan en el Movimiento Nuevo Perú. Los viajes de la “sociedad civil” fueron financiados por fondos específicos de las Naciones Unidas (aunque también utilizaron otros fondos para “bolsa de viaje”). La coordinadora Latinoamericana y del Caribe de ONG era Virginia Vargas, integrante del CMP Flora Tristán.

En Beijing, Fujimori proclamó un discurso que fue celebrado por el movimiento feminista mundial. Donde “todas las representantes peruanas lo aplaudieron de pie y algunas, hasta con lágrimas en los ojos[i]. La otra delegada peruana que pronunció un discurso complementario al del presidente que renunciaría por fax, fue la representante de la CMP Flora Tristán.

El 29/10/1995 el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas envió una carta de felicitación al presidente Alberto Fujimori, debido a su participación en la conferencia Mundial de la Mujer

Mientras Fujimori vendía patrimonio de todos los peruanos, la ONG Movimiento Manuela Ramos mantuvo una relación más estrecha con su gobierno; y varias de sus miembros fueron funcionarias en su gestión. Esta ONG accedió con más facilidad a los fondos del USAID, que a partir de 1993 liberó amplias líneas a favor de programas de control de la natalidad.

Luego de reelegirse, Fujimori anuncia el “Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar 1996-2000” donde manifiesta “que la planificación familiar es el futuro para las familias de bajos ingresos, no hacer este programa sería una hipocresía. Lo justo es difundir, difundir he dicho, a fondo, los métodos de planificación familiar” Esto lo repetiría en la citada conferencia de Beijing y luego En ese mismo año, el Congreso fujimorista modifica el DL 346, ley Política Nacional de Población, levantado el veto sobre la esterilización como método de planificación familiar. Como paso previo a las actividades de anticoncepción quirúrgica voluntaria, es decir ESTERILIZACIONES, que se desarrollarán a partir de 1996.

El programa se centró en metas, una de ellas en lograr la mayor cantidad de esterilizaciones quirúrgicas, por ello se realizan campañas para “convencer” (en el fondo obligarlas, dado que si no estarían fuera de los programas de ayuda alimentaria o similares) a mujeres en edad fértil a someterse a una ligadura de trompas. La coacción también se dirigía al personal de salud, si no cumplía las metas, se exponía a la no renovación de contrato laboral y su centro de salud no recibiría la asignación presupuestal esperada.  Hubo entonces multitudinarias “Ferias de Ligaduras”.  Estas acciones se realizaban con las mujeres de menores recursos, generalmente de origen andino y campesino.

Las esterilizaciones forzadas fue una muestra palpable del clasismo y la exclusión en el Perú.

Víctimas de las políticas fujimoristas

Es necesario señalar que no todas las ONG feministas tuvieron esa relación casi carnal con el fujimorato, la ONG Demus, decidió no participar en la dichosa Mesa Tripartita desde el golpe de 1993, y los crímenes que eran visibles a pesar de lo que la prensa oficialista negaba.

El tema de las esterilizaciones forzadas, ya se denunciaban desde 1996, y se convirtió en un escándalo a partir en octubre de 1998, cuando Giulia Tamayo denuncia los hechos en el programa de TV de Cesar Hildebrandt. Las “Manuelas” tacharon a la denunciante de escandalosa, “y que esa denuncia iba a malograr toda la negociación que se tenía con el Estado”.

Según Françoise Barthélemy[ii], en su texto esterilización forzada de la población indígena en Perú cuenta sobre cómo la ONG Manuela Ramos recibió de la USAID unos 25 millones de dólares entre 1995 y 2000, quienes junto con las militantes de Flora de Tristán, apoyaron con beneplácito dichas políticas.

La famosa “Mesa Tripartita” emite un pronunciamiento en 1999, donde se niega que el Ministerio de Salud haya tenido un plan de esterilizaciones. Este pronunciamiento fue firmado por todas las organizaciones; incluyendo por supuesto las ONGs CMP Flora Tristán y Manuela Ramos.  

Hoy el Perú tiene como Presidenta del Consejo de Ministros a Violeta Bermúdez, Coordinadora general del Movimiento Manuela Ramos en la década del 90 y posteriormente Coordinadora de Derechos Humanos en la oficina de USAID en el Perú.


[i] Escobar Ñañez, María Roxana “Relaciones tensas entre la Sociedad Civil y el Estado: Reconfiguración de la incidencia y presión política en el caso de la Mesa Tripartita de Seguimiento de la Conferencia de Población y Desarrollo (El Cairo)”. PUCP, 2013

[ii] Barthélemy , Françoise (2004) Esterilización forzada de la población indígena en Perú. Edición Cono Sur. Número 59 – Mayo 2004 . Perú.


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