Oportunismo socialdemócrata que facilitó el retorno del fujimorismo

Introducción: una victoria que no ganó el fujimorismo
Con el resultado prácticamente sellado, pero a la espera de la proclamación oficial del JNE, el resultado del 7 de junio de 2026 no debe leerse primariamente como una victoria del fujimorismo. Según los resultados definitivos de la ONPE, Keiko Fujimori obtiene el 50,051% de los votos válidos frente al 49,949% de Roberto Sánchez Palomino, con una diferencia de menos de diecinueve mil votos sobre más de dieciocho millones de votos válidos y casi diecinueve millones y medio votos emitidos.
Un margen de esa magnitud, en una segunda vuelta contra la candidata más cuestionada de la historia electoral peruana reciente, no se explica por la fortaleza del fujimorismo. Se explica por la incapacidad estructural, el oportunismo tardío y las decisiones activamente destructivas del ecosistema socialdemócrata limeño que tomó el control de la campaña de Sánchez cuando éste ya había pasado a segunda vuelta.
Este artículo no es una anatomía de la derrota de Sánchez. Es una anatomía de quiénes la fabricaron.
I. El problema estructural: la socialdemocracia sin base orgánica
La socialdemocracia peruana no tiene capacidad de construcción hegemónica propia en el sentido gramsciano. No construye cuadros desde la base, no tiene territorialidad real fuera de Lima, no tiene sindicatos propios, no tiene movimientos sociales que le respondan orgánicamente. Lo que tiene es un pool de técnicos limeños que se acoplan sucesivamente a candidatos con potencial electoral provenientes de bases que no controlan ni comprenden, para administrar el Estado dentro de los límites que el consenso de Washington y las redes multilaterales permiten.
Este pool se reproduce a través de tres instituciones: Las facultades de humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) como espacio de formación y legitimación académica, las ONG de cooperación internacional como fuente de financiamiento y agenda temática, y los partidos vehículo —Nuevo Perú, Partido Socialista, y sus predecesores— como plataformas electorales sin base territorial real. Su poder existe solamente cuando ganan o cuando están cerca de ganar. Y su respuesta ante la derrota no es la autocrítica sino la búsqueda del siguiente candidato disponible.
Sánchez es el cuarto o quinto episodio del mismo ciclo. Antes fueron Toledo, Humala, Castillo. En cada caso el patrón es idéntico: un candidato con base popular real es capturado por el pool tecnocrático, su agenda es sustituida por la del ecosistema limeño, y el resultado es la traición de la base que lo llevó al poder. La diferencia con Sánchez es que el ciclo de captura se produjo antes de llegar al gobierno, durante la segunda vuelta, y aun así casi les alcanzó.
II. La historia de JXP: de Simons a Sánchez
La captura de una marca partidaria
Juntos por el Perú (JXP) fue fundado por Yehude Simon, ex presidente regional de Lambayeque y ex primer ministro. Simon ha denunciado públicamente que Sánchez se apropió y le quitó el control del partido que él fundó, calificándolo de ‘oportunista’ y acusándolo de traición política a sus antiguos aliados. Ha cuestionado su falta de línea política clara, señalando que utiliza diferentes discursos según el interlocutor, y ha advertido que sus decisiones estratégicas —incluidos los acercamientos de segunda vuelta— van en contra de los principios iniciales de la izquierda democrática que él representó.
Sánchez no heredó JXP por construcción política propia. Lo capturó mediante una maniobra de desplazamiento interno. La marca le llegó vaciada de su arquitectura original y él la ocupó sin llenarla con contenido propio.
La alianza con Nuevo Perú y su ruptura
Sin bases propias, JXP realizó una alianza con Nuevo Perú —el vehículo electoral de Verónica Mendoza, articulado en torno al núcleo del Partido Socialista y los cuadros técnicos de la izquierda socialdemocrata limeña— bajo la cual Mendoza candidateó a la presidencia en 2021. El acuerdo funcionó mientras había competencia; el conflicto emergió después de la primera vuelta de 2026.
Mendoza reclamó a Sánchez una transferencia de los fondos estatales que el Estado otorga a los partidos con representación parlamentaria, argumentando que Nuevo Perú había aportado gran parte del capital electoral que llevó a JXP a obtener escaños. Sánchez se negó. La ruptura fue material, no ideológica: una disputa por financiamiento que dejó a JXP disminuido y a Sánchez sin el respaldo organizacional de Nuevo Perú para la campaña presidencial.
La base real: antauristas, movimientos regionales y magisterio no ligado al SUTEP
Sin cuadros técnicos propios y sin alianza con Nuevo Perú, Sánchez construyó su campaña captando lo que los otros candidatos no reclamaban: el movimiento antaurista —la base etnocacerista de Antauro Humala— y sindicalistas del magisterio no ligados al Partido Comunista Patria Roja en ninguna de sus dos facciones. Y los grupos que tenían una imagen benevolente de Castillo. La señal más reveladora de ese vínculo fue que Sánchez presentó públicamente a Antauro Humala como futuro ministro del Interior o Defensa. Esa base —etnocacerista, sindical-magisterial, regional, ideológicamente heterogénea— es la que llevó a Sánchez a segunda vuelta. No la socialdemocracia limeña.
En el ámbito legislativo, la presencia de figuras vinculadas a estos gremios en las listas de Juntos por el Perú —elegidas en primera vuelta— fue objeto de debate público y escrutinio mediático. Informes periodísticos y de inteligencia policial han señalado a legisladores electos que mantuvieron roles dirigenciales en la Fenatep o participaron en actividades del Conare. Entre los congresistas electos mencionados en este contexto se encuentran, no son todos:
- Moisés Chipana Chipana: electo por Puno, se desempeñó como secretario general de la Fenatep. Su trayectoria dirigencial ha sido analizada en informes que examinan la relación entre las facciones magisteriales y otras organizaciones políticas.
- Íber Maraví Olarte: su trayectoria en el sector magisterial y político ha generado cuestionamientos en diversos sectores por investigaciones previas sobre sus vínculos con organizaciones radicales.
- Humberto Morales Ramírez: exparlamentario asociado en reportes de prensa con estas agrupaciones, aunque ha negado públicamente cualquier adhesión formal a las mismas.
III. La colonización oportunista: quiénes llegaron y cuándo
Solo cuando Sánchez pasó a segunda vuelta, los técnicos socialdemócratas se insertaron en JXP. No antes. No apostaron por Sánchez durante la primera vuelta, no contribuyeron a construir la base que lo llevó al balotaje, y no tenían relación orgánica con el electorado antaurista y magisterial que lo había sostenido. Llegaron cuando el trabajo difícil ya estaba hecho, para ocupar las posiciones estratégicas del eventual gobierno.
El equipo que se incorporó provenía orgánicamente del mismo núcleo que había operado en Nuevo Perú y el Partido Socialista, y que había reciclado sus cuadros a través de los gobiernos de Humala y Castillo:
- Un economista de la PUCP, jefe del equipo económico de Nuevo Perú, y que fue reemplazado en su oportunidad del entorno de Javier Diez Canceco, por otro economista que si sabía de finanzas y cómo funciona el mercado en Perú Obviamente fue el impulsor de mantener la actual dirección del Banco Central de Reserva, donde un amigo suyo de igual filiación es parte del directorio.
- Un ex fiscal del caso Lava Jato. Su inclusión conecta con las redes que operan en la intersección entre el sistema judicial peruano y el ecosistema NED/NDI. Y con la ONG IDL, principal receptor regular en Peru de la Fundación Open Society.
- Un ex canciller de Alan García, diplomático de carrera, hombre del sistema multilateral OEA/PNUD/IDEA. Quien conforma una dupla con otro diplomático designado por Castillo representante ante la OEA. Y según voces disidentes, fueron quienes promovieron la remoción de Héctor Bejar del ministerio de Relaciones Exteriores para reemplazarlo con un ex canciller del gobierno de Toledo.
- Un médico cuyo principal asesor era el secretario general del Partido Socialista durante su gestión.
- Un profesor que había sido profesor en la PUCP del primero, y ex presidente del Banco Central de Reserva. Continuidad con la ortodoxia macroeconómica. Mensaje para los mercados, no para el Perú profundo.
- Inclusive, un cuadro del gobierno de Humala, vinculado a la Ley 30288 (‘Ley Pulpín’) que recortó derechos laborales a jóvenes y fue derogada por presión social.
- Además de varios vinculados a ONG e incluso uno dedicado a monitorear empresas chinas con financiamiento norteamericano.
- El candidato tenía 15.539 votos propios como parlamentario por Lima —el 0,17% de lo que obtuvo en segunda vuelta—. Los votos no eran de él. El equipo tampoco era de él. Era el formato al que se le prestaron contenidos cuando resultó útil.
IV. El boicot activo: las dos operaciones que garantizaron la derrota
El pool tecnocrático no fue un actor neutro que simplemente ocupó un espacio vacío. Una vez insertado en la campaña de segunda vuelta, ejecutó dos operaciones simultáneas que destruyeron activamente las condiciones que habían llevado a Sánchez al balotaje.
Operación 1: purga de la base real
Los antauristas y el entorno sindical-magisterial que había llevado a Sánchez a segunda vuelta fueron sistemáticamente marginados del entorno de campaña. La base que tenía arraigo popular, territorialidad y capacidad de movilización fue desplazada por un equipo que no conocía ese territorio ni tenía interés en conocerlo.
La razón no era ideológica en el sentido programático: era de control. Una base antaurista y magisterial con presencia real en el territorio no era controlable por el pool limeño. Un equipo técnico sin base propia, sí. La purga no fue para mejorar la campaña: fue para asegurar que el eventual gobierno fuera gobernable desde las posiciones que ese ecosistema ocuparía.
Operación 2: veto a la ampliación de izquierdas
Simultáneamente, el pool bloqueó la convocatoria de fuerzas que habrían podido aportar base real, territorialidad y votos en las regiones donde el resultado era más disputado. Las exclusiones fueron sistemáticas y documentables:
- El partido ganador del 2021: nunca fue convocado. La organización incluso fue estigmatizada por estos grupos socialdemócratas y medios afines a ella. Su inclusión habría implicado compartir el control del eventual gobierno con un actor que no respondía al pool limeño.
- Docentes no ligados al SUTEP: los sindicalistas magisteriales que no provenían de las estructuras controladas por Patria Roja fueron cuestionados en lugar de convocados. Se descartó una base de movilización con presencia real en provincias por no encajar en el perfil que el equipo tecnocrático consideraba presentable.
- Grupos pequeños con bases territoriales: organizaciones de menor tamaño pero con implantación real en sus territorios —exactamente el tipo de actor que convierte votos difusos en votos movilizados— no fueron convocadas. El pool prefirió la coherencia ideológica del equipo limeño sobre la capacidad de movilización territorial.
- Dirigentes amazónicos: ninguna articulación seria con el movimiento amazónico. Una región con conflictos territoriales activos, desconfianza estructural del Estado, y potencial de voto movilizable quedó fuera del cálculo. Los dirigentes amazónicos no estaban en el universo de interlocutores del equipo de segunda vuelta.
El resultado combinado de ambas operaciones es matemáticamente preciso: Sánchez llegó a segunda vuelta con una base heterogénea pero real, y la terminó con un equipo técnico limeño que no tenía base propia, había expulsado a quienes sí la tenían, y había vetado a quienes podrían haberla aportado. La diferencia final fue de 18,478 votos. Cualquiera de los actores excluidos había podido aportar ese margen.
V. El patrón histórico: la misma red, distintos candidatos
Lo ocurrido en 2026 no es un episodio aislado. Es la iteración más reciente de un ciclo que se repite con variaciones menores desde 2011:
- Humala 2011: llega con discurso transformador y base popular en el sur andino. El pool tecnocrático lo captura, sustituye su agenda, y gobierna dentro de los límites del consenso de Washington. Donde uno de sus conspicuos miembros permanece como embajador en Uruguay hasta el último día.
- Castillo 2021: base popular real, eliminación de cuadros que no se podían someter y captura institucional. El gobierno termina en vacancia.
- Sánchez 2026: sin base propia desde el inicio, con una marca partidaria capturada a su fundador y una base antaurista-magisterial de segunda línea. El pool llega en segunda vuelta, purga la base real, veta la ampliación de izquierdas, y pierde por 18,478 votos lo que era ganable.
En ningún momento del ciclo el candidato de turno controló la red. La red siempre controló al candidato —o lo colonizó cuando resultó útil. Y en ningún caso pagó los costos de la derrota: Humala gobernó cinco años dentro de sus límites, Castillo cayó solo, y Sánchez quedará con los procesos judiciales, la deuda de campaña y el aislamiento. El pool buscará el siguiente candidato disponible.
VI. La responsabilidad que no se nombra
El retorno del fujimorismo al poder —si se confirma en la proclamación— tendrá responsables concretos e identificables. No son los votantes que eligieron a Keiko. No es la base antaurista que movilizó a Sánchez hasta el balotaje. No son los grupos pequeños con bases territoriales que nunca fueron convocados, ni los partidos o dirigentes amazónicos que nunca recibieron una llamada.
Los responsables son los arquitectos del equipo de segunda vuelta: el pool socialdemócrata limeño que llegó tarde, purgó la base que existía, vetó la ampliación que era posible, y prefirió el control de un gobierno improbable sobre la construcción de una coalición que había podido ganar.
El margen tan estrecho de esta elección confirma algo que varios sectores ya señalaban antes del balotaje: cualquier candidatura seria y mínimamente organizada tenía posibilidades reales de derrotar a Keiko Fujimori. El hecho de que Renovación Popular[i] lamentara públicamente no haber pasado a segunda vuelta ilustra precisamente eso: el fujimorismo no era una fuerza invencible, sino una opción débil que solo pudo imponerse frente a una campaña que, en la recta final, priorizó el control interno antes que la ampliación efectiva de su base.
Mientras la población que desea un cambio estructural no enfrente la incapacidad también estructural de la socialdemocracia de construir desde la base, y su tendencia a destruir las condiciones de victoria en nombre de sus intereses particulares, seguirá sufriendo derrotas y la socialdemocracia estará culpando al electorado por no entenderla.
Referencias
ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales). (2026). Resultados segunda vuelta presidencial 2026 — Acta de proclamación. Lima: ONPE. https://www.onpe.gob.pe
ONPE. (2021). Resultados Elecciones Congresales 2021 — distrito electoral Lima. Lima: ONPE. [Cómputo de votos preferenciales, lista Juntos por el Perú, candidato Roberto Sánchez Palomino: 15.539 votos preferentes.]
JNE (Jurado Nacional de Elecciones). (2026). Padrón electoral segunda vuelta presidencial 2026. Lima: JNE/RENIEC.
JNE. (2026). Plan de gobierno Juntos por el Perú 2026–2031. Lima: JNE. [Documento de primera vuelta; las propuestas económicas fueron elaboradas por el equipo técnico que provenía del núcleo de Nuevo Perú.]
JNE. (2021). Plan de gobierno Nuevo Perú 2021–2026. Lima: JNE. [Elaborado por el núcleo técnico de Nuevo Perú; reutilizado con variaciones en la propuesta programática de JXP 2026.]
Simon Munaro, Yehude. (2026, mayo–junio). Declaraciones sobre Juntos por el Perú y Roberto Sánchez Palomino. Entrevistas en RPP Noticias y La República. [Denuncia de apropiación de la marca partidaria; calificación de Sánchez como “oportunista”.]
Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. (2021, 3 de agosto). Resolución Suprema de designación de Harold Forsyth Mejia como Representante Permanente del Perú ante la Organización de los Estados Americanos. Lima: El Peruano / Diario Oficial.
Congreso de la República del Perú. (2014). Ley N.° 30288 — Ley que promueve el acceso de jóvenes al mercado laboral y a la protección social. Lima: El Peruano, 17 de diciembre de 2014. [Derogada por Ley N.° 30300 del 29 de enero de 2015.]
Poder Ejecutivo. (2021). Resoluciones de nombramiento del gabinete Castillo: titular del MEF (julio 2021), titular del Minsa (julio 2021), Canciller (agosto 2021), representante ante la OEA (agosto 2021), cuadros designados en PCM-MTPE (2021). Lima: El Peruano. Plataforma del Estado Peruano: https://www.gob.pe/pcm
OjoPúblico / IDL-Reporteros. (2025–2026). Coberturas sobre Moisés Chipana Chipana (Fenatep-Puno), Íber Maraví Olarte y Humberto Morales Ramírez; vínculos con organizaciones radicales en el magisterio. Lima. [Consultadas en el ciclo electoral 2026.]
Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. (2021, agosto). Remoción de Héctor Bejár Rivera como Canciller y designación de su sucesor. Lima: El Peruano / Diario Oficial. [La gestión de Bejár duró menos de un mes; fue reemplazado por un ex canciller del gobierno Toledo. Véanse también las declaraciones de Bejár al respecto en La República, agosto de 2021.]
IDL (Instituto de Defensa Legal). (2021–2026). Publicaciones institucionales y rendición de cuentas. Lima: IDL. [Principal ONG receptora de la Open Society Foundation en Perú. Véase también: Open Society Foundations, Grants Database, https://www.opensocietyfoundations.org/grants%5D
CooperAcción. (2021–2026). Informes sobre actividades de empresas mineras chinas en el Perú. Lima: CooperAcción. [ONG cuyo monitoreo de empresas chinas en el sector extractivo recibe financiamiento de la National Endowment for Democracy (NED). Véase NED, Grants Database, https://www.ned.org/grantees/peru/%5D
Gramsci, Antonio. (1975). Cuadernos de la cárcel (ed. crítica V. Gerratana, 4 vols.). Turin: Einaudi. [Marco conceptual: hegemonía, construcción orgánica de cuadros, guerra de posición.]
Dahl, Robert A. (1971). Polyarchy: Participation and Opposition. New Haven: Yale University Press. [Referencia conceptual para el análisis de legitimidad democrática en el ciclo electoral peruano.]
[i] Partido conservador, liderada por un miembro del Opus Dei.

