SOBRE LA MASACRE EN KENIA, ABRIL 2015

A finales de 2006 la entonces Secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Uganda, Sam Kutesa para planificar la nueva intervención armada en Somalia.
La intervención tuvo la cobertura “legal” de la Unión Africana (UA), que le dio el nombre de AMISOM (African Union Mission to Somalia) el 19 de enero de 2007 y le otorgó un mandato de seis meses (“aprobado” por la UA, sin respaldo por los Estados miembros a excepción de Uganda y Burundi). Era el segundo intento de tener el control de Somalia, luego de fracasar al mandar al ejército de Etiopia en año 2006.
En julio de 2010 era claro que los que financiaban y dirigían eran los EE.UU. y sus principales aliados de la OTAN en la Unión Europea; ese mes, el Secretario de Estado adjunto para África, Johnnie Carson, reunió a los presidentes Kenia, Tanzania, Djibouti y Uganda, además del primer ministro de Etiopía en una sesión a puerta cerrada; con el objetivo de tener operaciones militares más agresivas en Somalia, en dicha reunión el funcionario norteamericano señaló: “…nos reunimos para ayudar a fortalecer las fuerzas para la estabilidad en Somalia y para ayudar a hacer todo lo que sea posible para vencer a Al-Shabab. Al-Shabab representa una FUERZA EXTRANJERA y una influencia negativa que no sólo puede ser destructiva dentro de Somalia, sino en toda la región”; O Carson cree que los Estados Unidos son africanos o no tiene sangre en la cara.
Uganda (y luego Kenia) es el peón de los Estados Unidos en tierras somalíes: El general de brigada US Michael Callan, visita cotidianamente la Base de la Fuerza Aérea ugandesa de Entebbe en compañía de un representante de la DYNCORP, empresa contratada por el Departamento de Estado de Estados Unidos que apoya a la UPDF [Fuerzas de Defensa de Uganda], y supervisó el reabastecimiento de tropas y movimientos aéreos de las fuerzas interventoras dentro y fuera de Mogadiscio (la destruida capital de Somalia); DYN CORP INTERNATIONAL es una compañía militar privada que recibe en promedio $ 2 mil millones en contratos anuales por parte del gobierno federal de Estados Unidos.
Paralelamente los países de la OTAN tienen operaciones propias en la zona; Los Estados Unidos tienen un promedio de 3000 hombres asignados a la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada- “Cuerno de África” estacionada en el Camp Lemonnier en Djibouti, el vecino de Somalia al norte, donde también Francia tiene su mayor base militar en el extranjero con otros 3000 soldados. En dicha base también residen varios cientos de tropas inglesas, alemanas, holandesas y españolas. Es desde esa base donde los Estados Unidos lanzan ataques aéreos a Somalia y a Yemen.
El AFRICOM tiene como principal objetivo, crear, entrenar y desplegar fuerzas militares regionales en función a los intereses de los Estados Unidos en África, Somalia sigue siendo su primer caso de prueba.
En ese contexto, Kenia en el año 2011 con el pretexto de alejar a la milicia rebelde Al Shabab de su frontera, ataca varias localidades de todo el país somalí. En noviembre de ese año mayor Emmanuel Chirchir, portavoz del ejército keniano señaló: “El ejército keniano bombardeará Baidoa, Baadheere, Baydhabo, Dinsur, Afgoogye (a 30 kilometros de Mogadiscio), Bwale, Barawe, Jilib, Kismayo y Afmadhow, y van a ser atacadas constantemente”.
Después de 20 años de guerra, Somalia es literalmente un estado fallido, las potencias pescan indiscriminadamente en sus costas (cuando pescadores locales reclaman, se les señalan como “piratas”), e intervienen para tener el control no para mantener la paz. El “gobierno” actual de Somalia sin el apoyo occidental no existiría. En ese escenario, cualquier grupo que brinde a los miles de jóvenes una posibilidad de organización y de defensa ante un mundo que los desprecia y bombardea, tiene un éxito que no se reproduciría en otras circunstancias. En este sentido, el grupo fundamentalista islamista Al-Shabab al señalar que los agresores sufrirán en carne propia los ataques a Somalia, creó simpatías al margen de su propuesta ultraconservadora. Al-Shabab hace operaciones punitivas en Uganda y en Kenia, y hace unos días atacó una universidad en Kenia, donde asesinó a 150 jóvenes universitarios, principalmente a los que eran “infieles”, por la relación básica que hacen con occidente; en represalia por la intervención de Kenia en Somalia.

Kenia-3
Por lo visto, los ataques de ambos lados continuaran así, generando un caos mayor, lleno de víctimas inocentes, que como son “negras” y “africanas” no llenarán titulares ni generarán mayores comentarios. Dicho caos beneficia solo a los de siempre; por más Comisiones o Instituciones de Derechos Humanos que patrocinen o financien


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