¡EL PATRIOTISMO ES EL ÚLTIMO REFUGIO DE LOS INFAMES! O SIN LUCHAS, NO TIENES DERECHOS.

Los condiciones laborales y de vida de los trabajadores de todo el mundo eran y son  terribles, no solo como hoy en la India o en el Perú. La jornada laboral en el siglo XIX en Europa llegaba hasta las 16 horas (en muchos casos la jornada se iniciaba a las 4 de la madrugada y terminaba a las 8 de la noche). Si la empresa quebraba o cerraba una planta, el destino para las familias obreras era el paro o la emigración (de ahí muchos salieron de Europa a América).

Los niños trabajaban desde los 6 años. En el este de Estados Unidos, la gran masa obrera y en su gran mayoría inmigrante comenzó a organizarse y en 1832, los trabajadores de Boston dieron un paso adelante en sus demandas y se lanzaron a la huelga por la jornada de diez horas. Luego de diversas huelgas, en 1840, se reconoció legalmente la jornada de 10 horas para los empleados del Gobierno y también para los obreros de los astilleros. En 1842 (en un gran avance), dos Estados, Massachusetts y Connecticut, adoptaron leyes que prohibían hacer trabajar a los niños más de 10 horas por día. Los ingleses cediendo a la presión sindical, emitieron una ley en 1844 que redujo a 7 horas diarias el trabajo de los niños menores de 13 años, y limitó a 12 horas el de las mujeres.

La I Internacional (Asociación Internacional de Trabajadores que agrupaba a principalmente a anarquistas y socialistas ingleses, franceses e italianos) había acordado en su Congreso de Ginebra, en 1866, agitar mundialmente la demanda de la jornada de trabajo de 8 horas. Las presiones tuvieron efecto en los legisladores norteamericanos que emitieron en 1868 la “ley Ingersoll” que señalaba: “La jornada de trabajo se fija en ocho horas para todos los jornaleros u obreros y artesanos que el Gobierno de los Estados Unidos o el Distrito de Columbia ocupen de hoy en adelante. Sólo se permitirá trabajar como excepción más de ocho horas diarias en casos absolutamente urgentes que puedan presentarse en tiempo de guerra o cuando sea necesario proteger la propiedad o la vida humana”. Sin embargo, no era cumplida en diversos espacios públicos, menos en el sector privado.
Los movimientos obreros reclamando lo que la ley señalaba (como hoy en el Perú) eran reprimidos a sangre y fuego; sin consideración alguna. En 1877, los gerentes de los ferrocarriles comunicaron a los trabajadores que sus salarios serían reducidos en un 10%, porque las empresas “estaban perdiendo dinero” (Desde 1873, el salario de los trabajadores había comenzado a ser reducido); entonces la huelga estalló y se extendió a 17 Estados. La represión y la reacción de los obreros produjo grandes episodios de violencia extrema, y pequeños empresarios comenzaron a ofrecer “agencias especializadas en romper huelgas” a los grandes consorcios (algo también similar a lo que hay hoy en Perú a cargo de ex funcionarios de ONGs). Una de las más famosas fue la de los hermanos Pinkerton, ellos proporcionaban grupos armados, espías, provocadores, etc. (Los Rospis, Ghersis y Tapias, de hoy en Perú).
En 1881 se constituyó en Pittsburgh la American Federation of Labor (AFL), que exigió (como ya se venía haciendo cada sindicato desde hace más de una década) un riguroso cumplimiento de la jornada de 8 horas para los que trabajaban en obras públicas. Y en segundo congreso, la AFL aprobó una declaración para que se extendiera el beneficio de las 8 horas a todos los trabajadores, sin distinción de oficio, sexo o edad.
En noviembre de 1884, en el IV Congreso de la AFL, se iniciaron los preparativos para la gran huelga del 1 de mayo de 1886. Frank K. Foster, uno de los sindicalistas señalo: “Una demanda concertada y sostenida por una organización completa producirá más efecto que la promulgación de millares de leyes, cuya vigencia dependerá siempre del humor de los políticos… El espíritu de organización está en el aire, pero el costo que hemos pagado por nuestra inexperiencia, el sectarismo y la falta de espíritu práctico representan todavía grandes obstáculos para lanzar una huelga general”. Cuanta necesidad de estos Foster hay hoy en el Perú.
¿Por qué el primero de mayo?, porque 1° de mayo era la fecha en que debían renovarse los contratos colectivos de trabajo, así como otras obligaciones generales, los arriendos de tierras y convenciones similares. Era el “moving-day” (día de mudanza) norteamericano. Además, convocarla con dos años de anticipación daba el tiempo suficiente para que los patrones fueran advertidos y conocieran las demandas y las consecuencias de su negativa, sin poder pretextar después la sorpresa de la petición como factor para rechazarla.
El día programado se declararon 5.000 huelgas y 340.000 huelguistas dejaron las fábricas, para ganar las calles y allí vocear sus demandas. Múltiples sindicatos de diversos estados obtuvieron éxito en sus pedidos, salvo en Chicago. En Chicago, los trabajadores de esa ciudad vivían en peores condiciones que los de otros Estados. Muchos debían trabajar todavía 13 y 14 horas diarias, de manera que “jamás veían a sus mujeres y sus hijos a la luz del día”. Los grandes medios de esa ciudad (como hoy en el Perú, estaban en función a la patronal) El “Chicago Tribune” señalaba por ejemplo. “El plomo es la mejor alimentación para los huelguistas… La prisión y los trabajos forzados son la única solución posible a la cuestión social. Es de esperar que su uso se extienda”.(Los pasquines de Lima se quedan cortos).
Sin embargo, los obreros tenían también sus periódicos. Uno era escrito en alemán, el “Arbeiter Zeitung”, que aparecía tres veces a la semana, dirigido por August Spies, de orientación anarquista, y otro, “The Alarm”, en inglés, dirigido por el socialista Albert Parsons. En estos dos periódicos se concentraba la vanguardia de los obreros.

Una fábrica, McCormik seguía funcionando gracias a la ayuda de los rompehuelgas, el 1 y 2 hubo incidentes violentos, sin embargo el 3 de mayo la policía abrió fuego contra los huelguistas, media docena de muertos y varios heridos fue el resultado de la agresión. Adolf Fischer al ver esto redactó una encendida proclama y al día siguiente, en Haymarket se reunieron unas 15.000 personas. Todo era una manifestación pacífica y cuando 180 policías avanzaron de pronto sobre los manifestantes, quienes ordenaron terminar el mitin de inmediato, se produjo un encuentro y el balance dejó un total de 38 obreros muertos y 115 heridos, 6 policías también murieron.
Esa misma noche, Chicago fue puesto en estado de sitio, se estableció el toque de queda y la tropa ocupó militarmente los barrios obreros. El 5 de mayo, “The New York Times” (Hoy medio progresista) señalaba que los anarquistas eran los culpables de todo. La policía realizó una batida contra 50 supuestos “nidos” de anarquistas y socialistas y detuvo e interrogó de manera brutal a unas 300 personas. El 11 de noviembre de 1887, un año y medio después de la gran huelga por las 8 horas, fueron ahorcados en la cárcel de Chicago los dirigentes anarquistas y socialistas August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y George Engel, producto de un proceso y condena injustos. De allí empezó a celebrarse cada 1° de mayo el “Día Internacional de los Trabajadores”, conmemorando exactamente el inicio de la huelga por las 8 horas.

Chicagi_1887

Albert Parsons  afirmó en el infausto juicio: “He hecho algunos enemigos. Mis enemigos en los estados del sur son los que oprimen al esclavo negro. Mis enemigos en el norte se encuentran entre aquellos que desean perpetuar la esclavitud de los trabajadores asalariados

José Martí, el prócer de Latinoamérica, dijo expresamente en su crónica de los sucesos: “No se pudo probar que los ocho acusados del asesinato del policía hubieran preparado ni encubierto siquiera una conspiración que rematase con su muerte. Los testigos fueron los policías mismos, y cuatro ex anarquistas comprados, uno de ellos confeso de perjurio… ”.
Resumen del discurso de August Spies (Director del “Arbeiter Zeitung)
Mi defensa es vuestra acusación; mis pretendidos crímenes son vuestra historia. Se me acusa de complicidad en un asesinato y se me condena, a pesar de que el ministerio público no ha presentado prueba alguna …, ni siquiera de que en tal asunto haya tenido yo la menor intervención. Sólo el testimonio del procurador del Estado … las contradictorias declaraciones de …, testigos pagados por la Policía, pueden hacerme aparecer como criminal.
Me acusáis también de no ser ciudadano de este país… y yo voy a contestarle con las palabras de un literato inglés: ¡EL PATRIOTISMO ES EL ÚLTIMO REFUGIO DE LOS INFAMES!
¿Qué hemos dicho en nuestros discursos y en nuestros escritos?
Hemos explicado al pueblo sus condiciones y las relaciones sociales; le hemos hecho ver los fenómenos sociales y las circunstancias y leyes bajo las cuales se desenvuelven. Nosotros hemos dicho, además, como forma específica del desenvolvimiento social, habría de dejar paso, por necesidad lógica, a formas más elevadas de civilización; que dicho sistema preparaba el camino y favorecía la fundación de un sistema cooperativo universal, que tal es el socialismo; pero insistid: “Es el anarquismo al que se juzga”. Si así es, por vuestro honor que me agrada: yo me sentencio, porque soy anarquista. Ustedes no pueden entender esto. Son semejantes al niño que busca su imagen detrás del espejo. ..Ya he expuesto mis ideas. Ellas constituyen una parte de mí mismo. No puedo prescindir de ellas, y aunque quisiera no podría… Y si pensáis que habréis de aniquilar esas ideas, que ganan más y más terreno cada día, mandándonos a la horca; … yo les digo que si la muerte es la pena que imponen por proclamar la verdad, entonces estoy dispuesto a pagar tan costoso precio. ¡Ahórquenos! La verdad crucificada en Sócrates, en Giordano Bruno, en Galileo, vive todavía; éstos y otros muchos nos han precedido en el pasado. ¡Nosotros estamos prontos a seguirlos!
”.

Portrait of anarchist and labor leader August Spies, who was arrested and hanged after the Haymarket Riots, Chicago, ca.1886. He was the first speaker at the rally. (Photo by Chicago History Museum/Getty Images) ** TCN OUT **
Portrait of anarchist and labor leader August Spies, who was arrested and hanged after the Haymarket Riots, Chicago, ca.1886. He was the first speaker at the rally. (Photo by Chicago History Museum/Getty Images) ** TCN OUT **

La Fundación Largo Caballero dispone de variada literatura respecto a las luchas sindicales, muchas de ellas en español:  http://portal.ugt.org/fflc/biblioteca/archivo.htm


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