Chalena Vásquez

chalena

Crónica de un miembro de SUR sobre Chalena:

Cuando de adolescente visité Cusco por primera vez, me cruce con un grupo llamativo de estudiantes de una universidad limeña que iban a investigar, no las edificaciones coloniales o incas, sino… la música de la fiesta de la virgen del Carmen de Paucartambo, colorida celebración de la religiosidad católica andina que tiene, en promedio, diecisiete danzas, muchas de las cuales son burlas a determinadas conductas de autoridades coloniales o republicanas. Dirigía a aquel grupo una docente del norte del Perú, detallista al mínimo, su nombre era Chalena Vásquez, que ya había ganado el premio de Musicología, Casa de las Américas, por su trabajo: “La práctica musical de la población negra en el Perú. Danza de Negritos de El Carmen”. Tengo entendido que está concluido su estudio sobre “Danzas de Paucartambo: análisis sociomusical de 12 danzas cusqueñas”; y en 1991 o 1992, con motivo de conmemorarse 500 años de la invasión española a América, publicó un resumen de una filmación de 20 horas en un video que se denomina “Con su alma india, pero” y que se puede observar aquí:

 https://youtu.be/dA2rdEk8Pxs

Luego, de varios años, la volví a encontrar coordinando los grupos de danzas de la Universidad Católica, y mientras esperaba que terminara sus ensayos a la que en el futuro sería mi esposa, conversaba con Chalena tomando café o algo refrescante, sobre la situación ultra violenta que esos momentos vivía el Perú; coincidiendo en las causas y en los consecuencias de tan crítica situación. Luego los grupos se fusionarían y se integraría a la organización universitaria (con presupuesto incluído) y Chalena fue nombrada directora del CEMDUC, Centro de Música y Danza de la PUCP, para variar mi futura esposa seria elegida como la primera secretaria general por parte de los alumnos. El CEMDUC bajo Chalena amplió sus presentaciones en diversos ámbitos, como la práctica artística en Centros Penitenciarios, Talleres en Aldeas Infantiles o la formación de grupos de música prehispánica (con instrumentos replicados de esa época); solo la visión incluyente y orgullosa de la riqueza de las múltiples culturas de este territorio de una persona claramente de izquierda podría realizar tal tarea.

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Toma de la presentación en el Teatro Municipal de los primeros miembros de CEMDUC

Pero su labor no solo se circunscribía a lo anterior, su principal trabajo intelectual es investigar, no conocemos mayor estudio a sus análisis sobre la presencia africana en la costa peruana o sobre los orígenes de las fiestas de carnaval de la zona de Ayacucho, aquel que tanto fascinaba a José María Arguedas.

Con los años se consolidó, como una de las principales musicólogas del país; y obviamente el “establishment” de los que se dicen cultos la quisieron “reconocer”; pero al lado de un sinnúmero de sinvergüenzas y oportunistas; obviamente ella rechazó dicho homenaje señalado a dedo y que ignoraba a múltiples cultores que hacen que la música y el arte de este territorio sean admirados mundialmente.

Chalena desde muy joven, y a pesar de estudiar en un colegio de monjas, escuchaba de madrugada los discursos de Fidel y leía a escondidas a Dostoievski, a Víctor Hugo y César Vallejo. Su método y su accionar social siempre han sido desprendidos, no oculta sino difunde información, explica que lo popular no solo está bien hecho sino que es la representación exacta de lo que pasa en la sociedad. Como pocos saben, Felipe Pinglo Alva, quizás más que el mayor compositor de música criolla en el Perú y cuyas canciones saben de memoria los porteños de Valparaíso, La Habana y Veracruz, era un asiduo visitante de la célula comunista de los barrios altos de Lima, donde cantaba y era escuchado por Mariátegui y Delfín Lévano. De igual manera, Chalena fue amiga de la “negra” Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra; los tres comunistas hasta su muerte.  Y del inolvidable Víctor Jara (el único latinoamericano “rebelde del Rock & Roll” según la revista Rolling Stone). En esa línea, Chalena, compuso un CD “Canción clandestina, con sus composiciones de 1984 a 2000.

Su canción “cerquita del Corazón” expresa su clara posición frente a los terribles hechos en contra de la población andina. Aquí canta su propia canción en un recital con Bernarda Ceballos de Chile y Ana Zarina Palafox de México en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, el 2 de octubre de 2015.

Ya convertida en un acervo de información sobre la música andina, afroamericana y criolla del Perú, se dedica estos últimos años al rescate de todo ello, y a la creación literaria y musical. Con una clara actitud, la de entender la música no solo como un tipo de expresión, sino como un derecho, un derecho individual y social, de grupo: No tienes que ser experto para tocar música, no tienes que tener una voz especial para cantar, no tienes que ser contorsionista para bailar.  La música es a veces una manera de demostrar tu desacuerdo contra una situación o sistema que te agobia o te limita, una manera de no perder la esperanza.

Con ese motivo, la contacté de nuevo hace unos pocos meses, con la intención de integrarla a un grupo de “rescatadores” del gigantesco patrimonio cultural de 5000 años que nos rodea, y comenzar la publicación sistemática de los aportes; sin embargo hoy, con profunda pena me entero que se encuentra muy delicada; pero muy delicada de salud.

Como en su última obra inédita “Yaku ñawin” (ojo de agua en español),  solo puedo repetir un fragmento de un poema de Benedetti en su honor:

¿Usted preguntará por qué cantamos?

Si estamos lejos como un horizonte

si allá quedaron árboles y cielo

si cada noche es siempre alguna ausencia

y cada despertar un desencuentro

 

¿Usted preguntará por qué cantamos?

 Cantamos por qué el río está sonando

y cuando suena el río / suena el río

cantamos porque el cruel no tiene nombre

y en cambio tiene nombre su destino

 

Cantamos por el niño y porque todo

y porque algún futuro y porque el pueblo

cantamos porque los sobrevivientes

y nuestros muertos quieren que cantemos

 

Cantamos porque el grito no es bastante

y no es bastante el llanto ni la bronca

cantamos porque creemos en la gente

y porque venceremos la derrota

 

Cantamos porque el sol nos reconoce

y porque el campo huele a primavera

y porque en este tallo en aquel fruto

cada pregunta tiene su respuesta

 

Cantamos porque llueve sobre el surco

y somos militantes de la vida

y porque no podemos ni queremos

dejar que la canción se haga ceniza.

PD. Hoy, domingo 11 de diciembre del 2016, Chalena partió a ser parte de la historia de la cultura de este país milenario.

 

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Pagina web personal de Chalena

http://www.chalenavasquez.com/investigacion/

Y su canal en You Tube

https://www.youtube.com/user/chalenavasquez

 

 

 


4 thoughts on “Chalena Vásquez

  1. hermano, todo bello… pero Chale, mi madre, no fue amiga personal de quienes mencionas, sólo atenta escucha. Ella siempre mantuvo una posición militante desde su propia interpretación de la izquierda, pero nunca fue parte de ningún partido (justamente porque una vez le dijeron “si entras la partido te damos trabajo” y porque otra vez le dijeron “no te damos trabajo, porque eres esposa del fundador de otro partido de izquierda”. Si se quiere enfatizar su aporte desde esta perspectiva, habría que destacar su aporte a la economía política al “bajar” a las artes de la superestructura, para considerarlas en su dimensión dialéctica y como práctica laboral digna. Un fuerte abrazo y gracias por tus palabras.

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