Matsés: Bombardeados con napalm por no aceptar la “civilización”

Explosión de bomba de napalm en Vietnam

La colonización de la Amazonía central recién se inició a mediados del siglo XVII. Desde la ciudad de San Francisco de Borja, perteneciente al virreinato del Perú partieron misiones que fundaron reducciones en las orillas de los ríos, con las diferentes etnias que pronto sucumbían a las epidemias, como la de la viruela.  Los Jíbaros se opusieron a la intervención de religiosos y militares y luego de cruentos combates, los religiosos desistieron de entrar en su territorio. Las “correrías” de los soldados de la corona española tenían como objetivo establecer a la población amazónica en poblados permanentes, para su control y proveerse de mano de obra barata o forzada.  En 1652, los jesuitas, fundaron en la orilla derecha del río Huallaga la colonia: San Ignacio de los Barbudos[i], conformada por individuos de la etnia matsé. A más de mil kilómetros de distancia, en el río Napo, se fundó otra denominada Nuestra Señora del Carmen.

Los conflictos se agudizaron cuando las “correrías españolas” se toparon con los “bandeirantes” portugueses que, partiendo en un inicio de Sao Paulo, recorrían ríos amazónicos con el objeto de captar esclavos y ampliar territorios para su corona.  Los bandeirantes mejor pertrechados por el fácil acceso de su centro a través del río, promovieron una gran invasión en 1710 y lograron expulsar a los de la corona española de varias reducciones y se pactó de facto la frontera en la desembocadura del río Yaraví en el río Amazonas; frente al poblado de San Francisco Xavier de Tabatinga.

Los “barbudos” o Matses, que eran denominados “moyorunas” por los cocama; habitaban lejos de las orillas, las demás etnias no cruzaban sus territorios, sabedores que sin permiso, no se podía entrar. Hay crónicas que describen el combate contra arcabuceros españoles, al margen de las bajas, seguían adelante hasta atravesar a sus contrincantes[ii] con sus chinganas[iii]; sólo salían a intercambiar, principalmente armas a cambio de textiles de algodón silvestre, aves y plumas. Dichos intercambios eran con comitivas armadas, por lo que no era raro que terminaran el trueque a “chinganazos”

Los matsés se mantuvieron autónomos tanto de la república peruana como del imperio del Brasil, hasta fines del siglo XIX, manteniendo su reputación de guerreros. La intervención de los caucheros y sus “muchachos”[iv] diezmaron gran parte de la población de este pueblo, aislándose como reacción.

Durante el gobierno de Acción Popular, en la década de 1960, el estado peruano otorga grandes concesiones en territorio matsé a madereros y sus funcionarios atraviesan sus áreas sin permiso alguno. Los matsés reaccionan y expulsan a los invasores.

Colonos colocando una bandera sin permiso en una maloca

Ante la negativa de los matsés a dejar ingresar a los madereros y funcionarios de gobierno, Fernando Belaunde ordena que la fuerza aérea “solucione” este problema como lo hacían los norteamericanos en Vietnam, dadas las características del territorio.  Algunos colonos para decir que avisaron, colocaron carteles en algunas malocas con el siguiente texto: “Se pone en conocimiento de los habitantes de esta zona que si en caso de seguir cometiendo crímenes y robos… serán exterminados por bombas… que serán lanzados por la aviación y las fuerzas terrestres que harán lo propio. Si cambian de actitud serán recibidos con los brazos abiertos en el seno de la civilización, así lo ha dicho el presidente de la república Fernando Belaúnde Terry”. Los habitantes no sabían español y menos leerlo…

Aviso de colonos

Al igual que en Vietnam en esos mismos días, los aviones eran norteamericanos y las bombas también. Se bombardeó las aldeas de tres de los cuatro clanes en el río Yaquerana. Los medios peruanos alabaron el desempeño de su “fuerza aérea” y un redactor ( cuyo seudónimo era César Lévano, ex director de un diario que apoya a la socialdemocracia) de la revista mesocrática Caretas escribía: “A sangre y fuego, civilización y barbarie se disputan un territorio en que hasta ayer campeaban la víbora y el tigre”. “Después de un largo asedio, se da una operación brillante contra los bárbaros[v]. Sólo le faltó escribir “Los únicos indios buenos que he conocido están muertos”, como el general racista Philip O. Sheridan, lo curioso es que Lévano se decía de izquierda y con ancestros andinos…

Hoy en la actualidad, los matses se ubican a más de dos mil kilómetros por rio (como de Berlín a Moscú) de los restos de San Ignacio de los Barbudos[vi]. Recién en el 2009, el Ministerio de Agricultura del Perú creó, mediante el Decreto Supremo N° 014-2009-MINAM, la Reserva Nacional Matsés. Y según el censo del 2017, su población ronda las mil personas, un rezago de una de las naciones más autónomas y guerreras de la amazonia. “No comemos alimentos de las fábricas, no compramos cosas. Solo necesitamos nuestro espacio para cultivar nuestra propia comida” resume el estilo de vida de este pueblo.

Hoy se enfrentan al avance de sectas religiosas[vii] y a la intervención de empresas petroleras. En el 2012, la petrolera canadiense Pacific E&P comenzó exploraciones en tierra habitada por los matsés; el lote 135 y el 137 fueron demarcados directamente sobre tierras con titularidad atribuida a los matsés.  El 2017 los canadienses se retiraron. Ahora los matsés desean que los lotes sean eliminados, para que el estado peruano, no lo adjudique a otra empresa.

Hoy los herederos políticos de Belaunde, a través del mismo partido: Acción Popular, y con las mismas subordinaciones, son la fuerza política con mayor número de alcaldías en todo el Perú, en las próximas elecciones congresales mantienen una relativa ventaja operativa sobre el resto de agrupaciones. Sus criterios de “desarrollo” no distan mucho de la linea de su fundador Belaunde, algo que descendientes de los pueblos originarios que habitan en el territorio de la República del Perú (y que representan una gran mayoría) deberían entender.

Excelente Quillca de Markus donde describe el genocidio

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[i] Los matsés fueron conocidos en un inicio con el nombre de barbudos, por sus adornos faciales, que consistían en lucir espinas que eran introducidas por perforaciones en la nariz y en los labios. Este aspecto contribuyó parcialmente a alimentar su reputación de ferocidad. Los adornos representan la huella de una transmisión de energía de los mayores a los menores y también representan un vínculo con sus parientes

[ii] La utopía posible: Chile, Quito, Nueva España y Nueva Francia, de Manuel María Marzal.

[iii] Lanza con punta de madera extrafuerte, tratada al fuego.

[iv] Grupos de jóvenes desarraigados que actuaban con un ejército privado, para capturar individuos y esclavizarlos en las caucheras.

[v] https://grancomboclub.com/2008/06/fernando-belande-y-el-bombardeo-los.html

[vi] Cuencas de los ríos Gálvez y Yaquirana, y la quebrada Añushiyacu, en la provincia de Requena, región Loreto.

[vii] En especial la de los “israelitas”, grupo ultra conservador que toma la iconografía católica para sus vestidos y con prácticas de productor andino, peligrosas para tierras amazónicas.


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