Cómo hacerse rico en el Perú: hoy y ayer.

En la mitad del siglo XIX, el presidente peruano Ramón Castilla aprobó la ley de “consolidación de la deuda interna”, que no era otra cosa que el reconocimiento y pago por todo apoyo, en dinero o bienes, que los “nacionales” dieron desde 1820 a cualquier autoridad. Obviamente, no se resarció a los que habían colaborado desde su modestia (que fueron muchos y en su conjunto fue la de mayor relevancia) y en cambio se pagó a una minoría, que era afín al grupo gobernante.  Diversos cálculos mostraban que como máximo la deuda alcanzaba los 7 millones de pesos, 5 de los cuales se pagó durante dicho gobierno, siendo muchos de los beneficiaros cercanos a Castilla[i].   

“Qué mamada”, caricatura de Williez sobre los consolidados de la deuda

El sucesor en la presidencia, José Echenique, no se quiso quedar atrás, y reconoció muchos millones más a allegados suyos. Surgió el escándalo, y una comisión investigadora señaló, que la deuda reconocida por Echenique llegaba a más de 19 millones, de los cuales 12 eran fraudulentos.

Se produce entonces un gran conflicto entre los bandos, y Ramón Castilla se levanta en armas utilizando una retórica liberal.  Echenique, necesitaba urgentemente soldados, y emulando a los caudillos de las guerras de independencia, emite un decreto que disponía lo siguiente: “todo esclavo doméstico o de hacienda que se presente al servicio del ejército obtendrá su libertad por este solo hecho, y la gracia se hará extensiva a su mujer legítima” Se les exigía un servicio mínimo de dos años y se anunciaba una indemnización para los propietarios. Muchos esclavos escaparon y se presentaron a los cuarteles.

Castilla, en competencia por la carne de cañón, emite un decreto[ii]mejorado” donde anuncia que su gobierno “restituye, sin condición alguna, la libertad a los esclavos y siervos libertos, cumpliendo solemnemente un deber de la justicia nacional” (Eso sí, si eras esclavo y estabas en el ejército de Echenique no eras beneficiario de la norma). Y también declaró que se indemnizaría a los propietarios. La guerra civil es ganada por Castilla[iii] y ese decreto entra en vigor y la esclavitud es anulada, formalmente, en la república peruana. La tan promocionada libertad de los esclavos de Castilla tiene sus bemoles.

La estructura de la sociedad limeña no cambió con la independencia

Sin embargo, mes y medio después, Castilla, emitió otro decreto[iv] obligando a todo ex-esclavo a trabajar durante los siguientes tres meses en las haciendas a cambio de un ínfimo jornal; con el añadido que obligaba a todo ex esclavo a abandonar la hacienda si no tenía permiso del dueño para quedarse.  Así centenares de discapacitados y viejos esclavos fueron expulsados a la calle sin la menor obligación por parte de sus propietarios.  Todo ex esclavo que no estuviera enrolado en una hacienda, era tratado como vagabundo y capturado y enviado a trabajo gratuito a las islas guaneras o a una entidad estatal. En el caso de los esclavos que hacían trabajo doméstico, se los obligaba a permanecer en la casa del patrón hasta que “pudiera” conseguir un reemplazo. El trabajo rural se enmarcó en un “Reglamento de Trabajo” hecha por hacendados que hacía de esa labor nada diferente a la esclavitud.  La vida para los afroperuanos siguió igual o peor.

Aviso de búsqueda de esclavos prófugos. El Comercio, 26 de marzo de 1846, página 4

Se dispuso el pago de 300 pesos por cada esclavo que se liberara, y en un proceso fraudulento, el Estado peruano pagó por 25505 esclavos cuando en el mejor de los casos eran unos 17000. Es decir, más de 2.5 millones de pesos por esclavos inexistentes. Para que se tenga una referencia de cuánto significa esa cantidad, se les puede informar que el presupuesto del Estado peruano para el año 1849 fue de 2.6 millones de pesos aproximadamente.

Todo el dinero pagado por la consolidación de la deuda y la liberación de los esclavos, terminó en manos del mismo sector, conformado por hacendados, funcionarios de gobierno y comerciantes, que no pasaron de 50 familias. En menos de una década, se conformó la clase social que dominaría el Perú por casi de 120 años. Los esclavos seguían igual y los “indios” perdían tierras ante el avance de las haciendas de los nuevos ricos.  

A largo de la historia peruana, diversos gobiernos han favorecido al segmento que los puso al mando del Estado. Varias fortunas se hicieron a través de prebendas cubiertas con el erario público o gracias a normas con nombre propio.

Hoy en día, en el Perú, el gobierno ha lanzado el programa Reactiva Perú, como una de las medidas frente al impacto económico de la pandemia, por el cual se otorgan créditos a mínimo (e inclusive negativo) interés real con garantía pública, cuyos beneficiarios son, en los hechos, principalmente grandes corporaciones, en vez de las pequeñas y medianas empresas.  El Marco Macroeconómico Multianual[v]  reconoce como “… el porcentaje de pérdida probable máxima esperada, sería del orden del 25% del total del monto garantizado, asumiendo que se otorgue la totalidad del monto autorizado[vi]. Si se han otorgado 60,000 millones de soles, 15,000 millones serán asumidos por el erario público y pagados por la población en su conjunto.  Ese monto en manos de unos pocos y a pagar por muchos es equivalente a 4285 millones de dólares.  Cada hogar peruano aportará 500 dólares que terminará en el grupo beneficiado. La gestión del Gobierno del Perú genera hoy una mayor concentración de ingreso e incremento de la desigualdad, donde los beneficiarios obtienen todavía mayor poder de compra dado el empobrecimiento de la población y la pérdida de empleo de 6.7 millones de peruanos en los últimos cinco meses.  

Con toda razón el maestro chino Confucio dijo hace más de 2000 años: “un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

Cerros habitados hoy en Lima Metropolitana

[i] Domingo Elías, hacendado y empresario iqueño. Fue un gran beneficiado de la “consolidación” y Castilla le otorgó el negocio del carguío del guano en las islas de Chincha y la concesión del muelle de Pisco.

[ii] El 3 de diciembre de 1854

[iii] Decisiva batalla de La Palma, de Castilla sobre Echenique el 5 de enero de 1855.

[iv] El 23 de enero de 1855

[v] El MMM es el documento más relevante que el Gobierno del Perú emite en materia económica. Este documento contiene las proyecciones macroeconómicas y los supuestos en los que estás se basan, por un periodo de cuatro años, que comprende el año para el cual se está elaborando el presupuesto del Sector Público y al menos los tres años siguientes.

[vi] Diario El Peruano 28/08/2020 página 123


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